Segunda Lectura

Romanos 8:9, 11-13

Segunda Lectura: Romanos 8:9, 11-13

9 Ustedes ya no están en la carne, sino que viven en el espíritu, pues el Espíritu de Dios habita
en ustedes. Si alguno no tuviera el Espíritu de Cristo, éste no le pertenecería.

11 Y si el Espíritu de Aquel que resucitó a Cristo de entre los muertos está en ustedes, el mismo que resucitó a Jesús de entre los muertos dará también
vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que habita en ustedes. 12 Entonces, hermanos, no vivamos según la carne, pues no le debemos nada.
13 Si viven según la carne, necesariamente morirán; más bien den muerte a las obras del cuerpo mediante el espíritu, y vivirán.

La Biblia Latinoamericana

Ciertas personas en nuestros mundos son muy egocéntricas, no pueden ver que sus acciones sólo están auto dirigidas. Sus relaciones solamente van en una dirección –hacia sí mismos. Sus actos de caridad son egoístas; su altruismo es la auto-promoción. Estas son las personas que no encuentran problema empujando las reglas hasta el límite –y a veces sobre el límite, para servirse ellos mismos.

Por supuesto, todos sufrimos de ensimismamiento en cierto grado o en otro; todos tenemos la tentación de hacernos "número uno". Sin embargo, cuando adoramos nuestros propios altares, no vemos el trabajo de QUIEN es el Mayor. Nos volvemos tan llenos de nuestros propios pequeños mundos, que no podemos ver el Espíritu de Dios en la vida.

En su estilo rabínico, Pablo escribió a la comunidad de Roma haciendo uso de las formas literarias de contrastes. Para Pablo, el mundo podía ser dividido en dos bandos: los que están en la carne y los que están en el espíritu. Los que están en la carne viven una vida de desconocimiento a la voluntad de Dios simplemente porque aún no han conseguido la fe; pero, pueden llegar a ser instrumentos para que otros se deslicen de la fe que tienen o del conocimiento de la vida cristiana y que todavía rechazan el camino. "En la carne" significa todos los que no son verdaderamente cristianos.

Sin embargo, quienes están en el espíritu, viven el estilo de vida cristiana. Adorando juntos, compartiendo en un compañerismo con cariño mutuo, incluyendo a no creyentes. No sólo piensan diferente, sino que actúan de manera diferente. Su fe los lleva a hacer obras de caridad, se preocupan por los otros. Pablo habrá pintado el mundo en términos "blanco y negro"; pero su punto es acertado. Hay una diferencia entre "todo es acerca de mí" y "todo es sobre los otros". Esa diferencia está en el espíritu. Cuando vivimos en pecado, nos centramos en uno mismo y morimos lentamente. Cuando vivimos en el espíritu, nos concentrarnos en otros –especialmente EL OTRO, y vivimos. Cuando vivimos en pecado, queremos ambas vías. Cuando vivimos en el espíritu, nosotros sólo queremos lo que Dios quiere.

¿Has rezado últimamente al Espíritu? ¿Cómo te ha ayudado el Espíritu a extenderte para otros?

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